Una guía de autocuidado para quienes enseñan
El cuerpo al final de la lista
Quien enseña suele dejar el cuerpo para el final. Aquí van límites claros y rituales de cinco minutos.
Cerrar la jornada
Una forma de no llevarse el aula a casa: un umbral, un vaso de agua, la ropa de trabajo fuera de la vista.
Lo que sí cabe entre semana
No hace falta un retiro. Hace falta un rincón y el permiso de no estar disponible un rato.