Una mañana atenta, sin despertarte a las cinco
No hace falta madrugar a las cinco
Hace falta un orden pequeño: agua, luz, un desayuno que no se come de pie.
Diez minutos sin pantalla
El resto del día puede esperar. Esta franja no.
Si la mañana se tuerce
Un solo gesto cuenta. El café, la ventana, volver.